Si la única razón por la que te decidieras a tener un negocio propio y perseguir tu pasión fuera la posibilidad de vivir independiente, sería suficiente.
Si la razón principal, o el único motivo que tienes para instalar tu propio negocio es ganar dinero, te tengo malas noticias: todo me indica que estás en camino de fracasar. Si hay alguna excepción, no esperes que tú lo seas.

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