Con ánimos parlanchines vuelvo a la realidad, después de la ventolera de unos merecidos días de vacaciones que me sacudieron el estrés que ya me tenía acalambradas hasta las ganas. Heme aquí yacente y provista de ánimos no tan renovados pero al menos sacudidos.
Salir fuera de la ciudad realmente le cambia a una el panorama citadino que regularmente nos hace comportarnos como caballo con anteojeras, siempre con la vista al frente evitand

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