Javier del granado: elogio del idioma
Cuando el romance floreció en cantares rimando el verbo con el mar sonoro, nació un idioma de vocales de oro, y el castellano conquistó los mares. Le da el latín sus sílabas albares, la lengua griega su ático tesoro, y el arabismo ruiseñor canoro, rumor de aljibe y trinos estelares. Mas, fue Berceo que al Olimpo sube, quién dio a la fabla que los mundos mueve, voz de campana y retumbar... —
Ningún usuario ha añadido todavía esta anotación a sus favoritas.

Entrar
RSS