“Mañana me acuesto antes, lo prometo”. Con esta frase comienzan mis últimos días, cuando el despertador me recuerda que no puedo seguir durmiendo tan poquitas horas…
Un maravilloso y ambicioso proyecto laboral, unido varios saltos nocturnos al ritmo de una vocecilla que grita “mamáaaaaa” reclamando un chupete, más cafeína y menos agua de la que debiera.

Entrar