A veces me gusta saber qué piensa el "enemigo". Es un ejercicio muy saludable que me permite reforzar buena parte de los elementos de mi discurso y, cómo no, sacar punta a otros menos consistentes y que lógiamente no son verdades absolutas. En cualquier caso, la búsqueda de esos pensamientos no los puedo encontrar en el PP, demasiado liado en sus cuitas internas, nunc
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