No hace mucho leía, no recuerdo dónde, que a poco que esperásemos unos meses sería más fácil llamar “negacionista” a los calentólogos que a quienes se muestran críticos con los dogmas de fe de esa nueva religión llamada “Calentamiento Global Antropogénico”. Era, decían, cuestión de números. Los fieles, miembros de la iglesia del “Sagrado Consenso”, irían reduciendo su número, convirtiéndose en una especie de secta furibunda y lenguaraz, descon
Ningún usuario ha añadido todavía esta anotación a sus favoritas.

Entrar