Cuando algunos creían que lo peor de la crisis ya había pasado, nos volvemos a enfrentar a una segunda oleada, con desplomes bursátiles globalizados y una sensación muy parecida al “deja vie” y al pánico a lo conocido, “otra vez no por dios”, pues ahí andamos de nuevo sometidos a esa ruleta rusa en la que se ha convertido la economía globalizada, poniendo precio a los país
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