Sentado en su escritorio, con la pluma sujeta firmemente mientras intenta contener el incipiente temblor, Henry Walker contempla a través de la ventana del despacho un horizonte lejano, perdido en el tiempo. Haciendo acopio de todo su valor se sumerge en él, bucea en su memoria. Intenta despejar su mente, retrocede rápidamente hasta un punto concreto de su vida y regresa tomándose su tiempo hasta el sillón donde
Ningún usuario ha añadido todavía esta anotación a sus favoritas.

Entrar