Suele pasar. No es casualidad. Un equipo, pequeño y de bajo presupuesto tiene la oportunidad de subirse a lo más alto de la mejor liga del mundo y ¡zás!, pincha en casa contra un recién ascendido. El Villarreal sufrió está jornada lo que se denomina el mal de alturas. Es lógico, no está acostumbrado, lo que no le quita ni un ápice el mérito que tiene por estar donde está.
A todo esto, el Madrid sigue mostrando numerosísimas carencias. Empezó bie

Entrar