Simplemente por curiosidad, yo creo que todo el mundo ha probado alguna vez a poner una pelota de ping-pong encima de la corriente de aire que genera un secador de mano. Es curioso ver que la pelota se suele quedar a una cierta distancia dependiendo de la potencia del aire y que incluso si giramos el secador podemos mover la pelota en el aire a nuestro antojo.
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