A veces, demasiadas veces, sientes cómo te alejas de tu cuerpo y te quedas escuchando a unos centímetros de tu espalda, sobre la nuca, una distancia exigua, pero bastante para notarte, al otro, pequeño, muy pequeño, ridículo como esos sueños en que acudimos al trabajo en zapatillas o aparecemos desnudos en medio de la calle. Entonces todo te parece vano, fútil, pueril. Percibes en tu voz, en la de todos, una soberbia agigantada con arena y sab
Melibeo soy
3 años · Escrita desde Santiago de Compostela, España · Comparte:
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