Mandados
En media hora debía buscar a su hija, llevarle al bahiano lo acordado, comprar cigarros y volver al punto de partida para acompañar a John al karate. Luego Jim podía dormir toda la tarde de corrido, o escribir toda la tarde de corrido, como lo acordado con su hermano. Incluso le daba el tiempo para pasar por la casa de Rodrigo un rato. Pero el bahiano no estaba. Era la clase de persona q... —
Ningún usuario ha añadido todavía esta anotación a sus favoritas.

Entrar
RSS