Este verano pasado comenté en twitter que me encontraba ante uno de los momentos más “alta fidelidad” de mi vida: tenía que confeccionar una lista de canciones para mi boda. Bueno, más que una boda fue una fiesta en casa de mis suegros en Bakersfield, California, pero a efectos formales para nuestros invitados americanos se trató de nuestra boda.
Lo suyo habría sido que hubiese preparado la lista con la misma antelación con la que Jil

Entrar