Crisis aparte, la figura del escritor viviendo en una buhardilla cochambrosa, sin más luz ni calefacción que un lánguido cabo de vela, ni más alimento que un caldo aguado y un vaso de vino peleón, es un tópico, que, como todos, aparece porque se acerca mucho a la realidad. Seguramente nuestra situación no sea tan desesperada, porque disponemos de “un trabajo de verdad”, como gusta en llamarlo nuestra madre, pero nunca viene de más usar
Ningún usuario ha añadido todavía esta anotación a sus favoritas.

Entrar