Ya va para una semana. Sigo sin conexión a Internet desde la casa. Me siento fatal. Un fin de semana completo sin leer emails, sin bloguear, sin Facebookcear... Horror, espanto, desolación y muerte (así decía una profesora de Literatura y Español que tuve en secundaria y pre universitario).
No soy la única: somos una lista larga de clientes que nos estamos quejando con el proveedor de Internet. E

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