Cuando uno pone encima de la mesa todo lo que tiene en las manos, todo lo que sabe, lo que lee, o lo que escucha, sobre el movimiento 15 M, la escena se parece mucho a esas películas de suspense en las que un astuto teniente de policía tiene un montón de pruebas sobre la mesa, y no sabe por dónde meterles mano para configurar un explicación plausible de lo que ha sucedid
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