Flavio Briatore es el hombre que todos queremos ser algún día: trabaja dos horas cada dos semanas, tiene algún que otro barco, está rodeado de modelos y de botellas de champán y le sienta el tanga como a nadie.
Sin embargo, últimamente su nombre se ha visto vinculado a un escándalo que sin duda ha conmocionado a todos los aspirantes a playboy del mundo: al parecer.

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