Los acontecimientos desde el viernes pasado bastarían para alimentar los artículos de todo un año, pero la vida es breve y raramente da brevas, así que despachémoslos con laconismo, sin perjuicio de retorno posterior sobre alguno de ellos, un eterno retorno, en más de un caso.
La ordalía gubernamental del miércoles estuvo coreografiada por un sádico que fantasea con autos de fe. Ardió en la pira del recorte en gastos sociales, y p

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