Las más extravagantes teorías conspiratorias no sólo son enarboladas por los políticos airados por la actuación del contrario, como pretende hacernos ver el Partido Popular aquí con el caso Gürtel. En los dominios religiosos también se cuecen habas.
Y quizá con más motivos, pues no hay una sola religión que no presuma de contar con dios que posee ojos que todo lo ven.

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