Las remotas Islas Kermadec de Nueva Zelanda, consideradas una de las últimas fronteras salvajes del planeta, esconden una rica biodiversidad marina por una mezcla entre aguas templadas y tropicales también única en el mundo.
Hasta el archipiélago de trece islotes volcánicos -de casi 7.500 kilómetros cuadrados de extensión y situado unos mil kilómetros al noreste de tierra fir

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