Le venia como anillo al dedo el apodo “El Hiper” Así era él, no había remedio alguno que lo pudiera cambiar, así era él y desde pequeño, el hiperactivo, el hipergracioso, el hiperarriesgado, el hipernervioso, el hiperpelionero etc.
Él era hiperactivo, no se podía estar en paz, desde escuincle fue inquieto a más no poder, párvulo de pocos años que no dejaba ver su suerte a cuanto animal estuviera cerca, hubo ocasió

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