Él ya era mayor cuando se conocieron. Su matrimonio se había roto años atrás y no pensaba volver a encontrar el amor. Y menos en alguien tan insultantemente joven. Cuando ella le dijo que estaba embarazada, no sintió alegría. Tan sólo pereza. Ella estudió su reacción, desencantada, pero no discutió. Se limitó a asentir y a seguir adelante. Hoy, en el paritorio,él se había sentido un inútil. La
Historia de una cesárea II
1 año · Escrita desde Santa Cruz de Tenerife, España · Comparte:

Entrar