El sentido del humor y la ternura son dos de los recursos que más echamos de menos en el diseño actual. La decoración parece adolecer, la mayor parte de las veces, de una solemnidad a prueba de todo, e incluso los decoradores parecen huir de las gotas de diversión que diluyen el peso de un ambiente excesivamente planificado.
Por ello, nos ha gustado tanto este prototipo del ucraniano Igor Pigini

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