Generalmente, ni mi santo ni yo llevamos a los niños al cole. Básicamente, porque a la hora en que entran, él y yo ya llevamos una hora y media trabajando. Los lleva Glorita. Santa Glorita, que sólo por eso habría que canonizarla. Pero hoy, como libraba la guardia del sábado, los he llevado yo. Cuando suena el despertador, a pesar de que todo mi cuerpo suplica por cinco minutos más, me levanto.
Inicio de lunes
6 meses · Escrita desde Santa Cruz de Tenerife, España · Comparte:

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