Los primeros testimonios sobre el uso de la pólvora provienen de Oriente, donde ya era conocida, muy probablemente, a finales del I milenio de nuestra era, donde se empleaba fundamentalmente en fuegos artificiales, siendo muy escasa su implantación militar.
Seguramente fueron los árabes quienes, comprendiendo el poder eyector de la singular mezcla de carbón, salitre y

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