Un país como el nuestro, repleto de leyendas y mitos, capaz de burlarse de si mismo y encontrarse en la más encomiable solidaridad y barbarie, ensimismado en la íntima complicidad callada de ingenio y humilde mediocracia genética, es capaz de desarrollar todo tipo de teoría especulativa y de señalar la mínima observación para cualesquiera que sea el cuestionamiento.
La realidad y la fantasía, entre lo palpable y nuestra infinita imagina

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