Se fue, así de simple. Jerome David Salinger falleció el pasado 27 de enero en su casa de New Hampshire. Muerte natural, confirmaron los médicos; sin ruido, tal y como le habría gustado.
Y aunque nunca fuera su intención, Salinger pasará a la historia por ser uno de los grandes de la literatura universal, un escritor de modesta producción que tuvo que lidiar con

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