Cuando me hablan de revolución, lo primero en lo que pienso es en jóvenes arrojando cócteles molotov y hippies de largas melenas oponiéndose a la guerra entre acordes de guitarra. Son dos imágenes opuestas, pero fieles a una época en la que podías irte a dormir sabiendo que estabas haciendo algo por el mañana. Ahora, convertidos los sesenta en un pasado romántico, nos cuesta creer que alguien se alzara contra los poderes establecidos de su paí
Ayúdanos a hacer de Bitacoras.com un servicio mejor para todos. Lee nuestros consejos.

Entrar