Presidente Zapatero, espero y deseo que al recibo de ésta te encuentres como te mereces.
Te escribo esta carta como trabajador que he sido, durante más de cuarenta años de la empresa privada. Perdona mi atrevimiento pero ante tu desparpajo no he podido aguantar más y aquí me tienes, enviándote una misiva, que, desde luego, no es tan cachonda como

Entrar

