Según como se mire, cuatro años pueden ser muchos o pocos. A mí, me parece que han pasado rápidos y a la vez han ocurrido muchas cosas.
Pues sí, allá por la Navidad de 2006 inauguré Kabila, esta bitácora. Y fue por casualidad, la casualidad tiene un nombre, mi hijo Curro, que me animó a hacer algo que ni tan siquiera sabía que existía. Hoy Kabila

Entrar