He vuelto ayer a la Kabila Tarraconense. Y ya ha estallado la primavera. En menos de un mes, el sol y la lluvia han hecho su faena. Sol, cielo azul, veintidós grados y un viento suave.
A la llegada, Timofónica de nuevo nos la había jugado, no funcionaba el teléfono ni la línea ADSL. Así es que nos toca esperar a que vengan a arreglarla. Ocurre a menudo, se ve que el teléfono no se lleva bien con la naturaleza, o mejor, que los de Timo

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