A Marx se le ha malinterpretado en muchas ocasiones y por varios motivos. Frecuentemente se le muestra como exponente de la magnificación de la economía en el pensamiento y como un adalid del ateísmo, pero nada más lejos de la realidad. Para empezar se suele “olvidar” que Marx asistió voluntariamente a un curso, el único que no era obligatorio en su plan de estudios, sobre el profeta Isaías. No

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