La tercera guerra mundial ha estallado. No se oyen disparos, no estallan bombas, no hay heridos ni muertos, pero es una guerra a nivel global, y se está librando en Internet. El objetivo no es territorial ni religioso, tampoco es de origen energético o material, pero no por ello es menos importante. Lo que está en juego son derechos fundamentales para el ser humano como son la libertad de expresión, derecho a la privacidad y a la comunicación.

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