A Juan Espadas, su partido más que hacerle un gran honor parece que lo ha sometido a un castigo cruento, en especial por la complicación extraordinaria de la campaña electoral que tiene por delante el candidato socialista a la alcaldía de Sevilla.
Si difícil lo tenía Espadas, dado el acendrado desencanto entre los votantes habituales de su partido y el escaso conocimiento público que se tenía de su

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