Aquella ciudad estaba totalmente controlada por su alcalde. Manejaba todos sus accesos, y cuando un visitante o forastero quería recorrerla, debía avisar con antelación, y su estancia era planificada y guiada por personal que trabajaba exclusivamente para su gobierno.
Todo el mundo salía encantado de esas visitas. Veía exactamente su ciudad ideal. Aunque cada uno la suya.

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