CAPÍTULO XXXVII
El Niágara no es un río, ni siquiera un riachuelo. Es una sangría natural de desagüe, un canal de 36 millas de largo, que vierte en el lago Ontario las aguas de los lagos Superior, de Michigan, del Hurón y del Erie. La diferencia de nivel entre este último y el Ontario, repartida con uniformi¬dad de pendiente en todo el trayecto, no hubiera podido for¬mar ni un rápido, pero s

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