Ayer fue un día para recordar. Dos grandes imputadísimos se unieron en el homenaje a uno de ellos: Carlos Fabra. El castellonense ha vuelto a la actividad política después de una larga enfermedad, y, naturalmente, su amigo Francisco Camps no le abandona.
Habría que preguntarse por qué Camps no le abandona y le apoya, cuando están a punto de juzgarle y el fiscal, por uno de los varios delitos por los que ha sido imputado, pide quince añ

Entrar