Quique sigue, pero sólo un año y también lo hace al que la afición ha señalado como uno de los culpables de la desorganizada plantilla que este año ha deambulado entre la leyenda y el esperpento, Pitarch.
Ayer la junta tampoco resolvió la bicefalia institucional y tampoco da muchas claves sobre cómo se puede salir de la crisis económica y fichar jugadores que apuntalen el proyecto deportivo.

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