La espada de la oscuridad - Los señores de Avalon I - Kinley...
Seren gimió al sentir el sabor de un hombre que no podía ver. Pero sabia quien era. El sabor de Kerrigan era inconfundible. La sensación de su boca sobre la suya. Ser capaz de sentirlo y no verlo era tan extraño. Como un vivido sueño erótico. Seren se estremeció cuando él se apartó de sus labios para derramar un sendero de besos abrasadores a lo largo de su cuello. Le subió el vestido un... —
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