En los últimos dos años, un programa ha sobresalido por encima del resto en la NCAA. Un conjunto de chicos modestos, entregados a una pasión compartida, que se convirtieron en el equipo de América, en el equipo del mundo entero. Porque la identificación con el pequeño, con el poético imposible, es inherente al ser humano y por extensión al aficionado al deporte. Ahí radica la belleza de todo lo que rodea a los Butl

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