Ahora toca pagar los fastos de la Expo, los edificios sicodélicos y los pabellones-puente que no sirven ni como pabellones ni como puentes... Hay que pagar las comilonas, los viajes por los cinco continentes, las costosas campañas de propaganda para vender humo por medio mundo...
Toca pagar la parafernalia de los grandes eventos que tanto gustan a Belloch y sus mariachis, las Olimpiadas sin nieve, la Expopaisaje forr

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