Hay cosas incomprensibles. Sólo accesible a mentes privilegiadas. Son una especie de laberinto donde el conocimiento no es capaz de adentrarse. Hablan de la física cuántica, de ciertos algoritmos macroeconómicos, pero eso no es nada, significan una dificultad menor comparada con entender cómo se calcula el precio de los carburantes.
Pongamos el ejemplo de la gasolina. Esta semana que ha acabado, el precio de la gasolina –una media de 1

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