No he sido así como muy fan de la ilustración técnica, siempre le he echado culpa a aquel profesor de dibujo que parecía robot, demandaba a cada minuto que sus pupilos hiciéramos obras de arte con medidas milimétricas, precisas y perfectas mandando al trasto nuestras desproporcionadas ideas.
Pero al ver el portafolio de Beau y Alan Daniels cómo que me voy arrepint

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