Supongo que alguna vez os habréis encontrado, como a un servidor, con el dilema de “cojo la cámara o no” cuando sales de casa. Concretamente el dilema es más jodido con las réflex, ya que pesan más de un Kg, abultan lo suyo y además es peor todavía si vas a un sitio que no conoces o que no sabes seguro si va a merecer la pena el cargar con la cámara todo el día.
Según mi experiencia personal, el resultado ha sido siempre el mis

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