La contundencia de esta crisis está posibilitando la ambigüedad e incluso la contradicción flagrante en los mensajes que los políticos lanzan a diario a una ciudadanía que ya no sabe a quién creer y, lo que es peor, que ha perdido toda esperanza de encontrar a un dirigente que sepa con toda certeza lo que ha de hacer para sacar al país de la dramática situación por la que a atraviesa. Y todo esto a tan solo tres meses de tene

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