A las diez y media las calles de Buenos Aires empiezan a despoblarse. Con mi mujer salimos de nuestra casita en Boedo. Se percibe apuro y ensimismamiento en la gente que busca un lugar o un refugio para ver el partido. En la ciudad el frío es polar, llovizna, así que en vez de caminar subimos al auto, cada día más parecido al
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