Cuando adiviné la expresión de tu rostro, sabía que no había ningún tipo de escapatoria. Yo, casi de manera infantil, creía que evitando tu mirada podría demorar el momento de escuchar las palabras tan temidas. Cuánta inocencia!
A esta altura, yo debería saber que hay momentos en la vida de una pareja que son impostergables.

Entrar