Sevilla se muestra exultante en estas fechas. La gente olvida por unos días los problemas y se lanza a vivir la Feria como si fuera la última de sus vidas. La ciudad se transforma para recibir su semana más grande y a las multitudes con ganas de fiesta que la pondrán a prueba a cada minuto.
Pero hay otra feria subterránea que no ocupa portadas ni titulares, la de la gente atrapada en la gravedad de

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