El día estipulado -según el calendario maya- para la finalización del Mundo, se despertó temprano, no se vistió con el uniforme del trabajo, sino que se puso unos vaqueros desteñidos, una camisa y una gorra de su equipo de fútbol preferido. De esta guisa se presentó en la Empresa, donde subió nada más llegar al despacho del Jefe, se sentó en el amplio sillón giratorio y aguardó a que aquél

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