Pues sí, ayer se coronó otro dios. Un dios que no ejercía de tal, desde hacía tiempo. El Olimpo acogió a este nuevo dios, con la algarabía de sus fieles, sobre todo de sus fieles fanáticos.
La diosa Cibeles volvió a sufrir un aluvión, sin que nadie le pidiera permiso para vestirla y besarla. Parece que esta vez no le han roto nada. Y es que cada vez hay más necesidad de adorar a dioses, de salir de la vida cotidiana y de buscar la irra

Entrar